Angel Sala y “EL MARAVILLOSO MUNDO DE GHIBLI”
Posteado el: 22 Enero 2010 por: adminAl final, después de muchas batallas, discusiones y encendidas polémicas, el anime ha encontrado un lugar en el sol de la crítica mundial y un reconocimiento por parte del público internacional. Muchos son los autores, películas e incluso series de televisión o productos directos al mercado doméstico que han conseguido dicha percepción primero en festivales especializados y luego en los circuitos de distribución comerciales. Pero sin duda, el principal artífice del éxito internacional y crítico del anime nipón ha sido el estudio Ghibli, sobre todo mediante la obra de su principal artista, Hayao Miyazaki.
Antiguo dibujante de manga y colaborador en los míticos estudios de animación de la Toei, Miyazaki (en equipo con su inseparable Isao Takahata) estaba detrás de dos de los mayores éxitos del anime de los años 70 como fueron la serie Heidi (Arupusu no shojo Haiji, 1974) o Marco (Haha wo tazunete sazenri, 1976), aunque su explosión se produjo (aunque no en España), al largometraje El castillo de Cagliostro (Rupan sansei: kariosutoru no shiro, 1979), una entrega en formato “theatrical” del popular personaje del manga Lupin III. Dejando de lado este curioso producto, el verdadero Miyazaki nació con Nausicaä del valle del viento (Kaze no tani no Naushika, 1984), una de las obras maestras del cine de animación japonés y un título de influencia decisiva en la moderna ciencia-ficción cinematográfica, mil veces referenciado e imitado (desde Dune- David Lynch, 1984- hasta Avatar- James Cameron, 2009) aunque desgraciadamente poco difundido en Occidente hasta hace poco tiempo. Miyazaki encadenó asi una serie de largometrajes excepcionales como El castillo en el cielo (Tenku no shiro Rapyuta, 1986), mezcla de ciencia-ficción, aventura steampunk y fantasia retro que fue prácticamente calcada en un contexto diferente por la superproducción de Disney Atlantis, el imperio perdido (Atlantis: The Lost Empire, Gary Trousdale/Kirk Wise, 2001).
En 1988 Miyazaki se apunta a un cine más infantil, aunque apto para todo tipo de público, firmando una de sus grandes obras maestras como fue Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro), filme fundamental en la historia del cine contemporáneo, que sirvió de introducción a otros filmes de temática infantil como la deliciosa Nicky, la aprendiz de bruja (Majo no takkyubin, 1989), un claro precedente de la saga Harry Potter, o la más adulta Porco Rosso (1992), primera de sus películas que logró estrenarse en los cines españoles y que, en cierto modo, descubrió en nuestro país el nombre de Miyazaki.
Tras el bellísimo cortometraje On Your Mark (1995), Miyazaki consiguió una de sus obras más maduras, record de taquilla en Japón como fue La princesa Mononoke (1997), que para sorpresa de propios y extraños se coló en la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Berlín, certamen que ganaría en 2001 con El viaje de Chihiro (Sen to Chhiro, no kamikakushi), un enorme hit en todo el mundo y la película que colocó definitivamente en órbita a Miyazaki entre la crítica y los fans internacionales con su libre visión del universo de Lewis Carroll y las leyendas populares nipones de dioses y yokais. Tras ella, El castillo ambulante (Hauru no ugoku shiro, 2004) bellísima fábula antibélica que mezcla elementos de El castillo en el cielo y El viaje de Chihiro, o Ponyo del acantilado (Gake no ue no ponyo, 2008), otra libre versión de un clásico, en este caso La sirenita de Andersen, no han hecho más que confirmar la genialidad de un fabulador moderno, un orfebre de la animación clásica que ha sabido conjugar la tradición de su país con las influencias ajenas, reinterpretando los cuentos clásicos y dotándoles de una dimensión desconocida.
Pero aquí no se acaba Ghibli, pues no olvidemos los bellísimos trabajos de Isao Takahata, sobre todo La tumba de las luciérnagas (Hotaru no haka, 1988), una de las mejores películas sobre la Segunda Guerra Mundial en Japón, Only Yesterday (Omohide poro poro, 1991) poética evocación de la juventud o Pompoko (Heisei tanuki gassen pomposo, 1994), ácida respuesta al mundo mágico de Miyazaki por parte de su socio, sin olvidar la locura Mi vecinos los Yamada (Hohokekyo tonari no Yamada-kun, 1999), entre el mundo de Sin Chan y los Simpson.
Angel Sala. Director Sitges-Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña.
25 Enero, 2010 a las 20:00
las peliculas de ghibli dson las mejores
27 Enero, 2010 a las 15:55
Mencion especial al compositor Joe Hisaishi, autor de entre otras muchas, de las maravillosas bandas sonoras de “Mi vecino Totoro”, “El viaje de Chihiro” y “La princesa Mononoke”, que aunque no pertenezca “oficialmente” a Ghibli la considero una persona de vital importancia dentro de sus producciones.
Salu2
28 Enero, 2010 a las 23:59
Estoy de acuerdo con el articulo casi en su totalidad, pero en el mismo se esta obviando una serie dirigida por Hayao Miyazaki, que a mi parecer es la predecesora de Kaze no tani no Naushika (Nausicaä del valle del viento, 1984), y no es otra que Mirai Shōnen Konan, (Conan, el niño del futuro, 1978), una historia 100% Miyazaki, que a mucha gente de mi generación le descubrió el Hayao mas allá de Heidi o Marco. Otro detalle que no se incluye es que Miyazaki dirigió 6 episodios de la serie Meitantei Hōmuzu (Sherlock Holmes, 1984), cuyo proyecto fue iniciado en 1981, pero cancelado temporalmente por problemas de derecho, debido a lo cual Hayao abandono el proyecto, aunque dejando su sello en el.
2 Febrero, 2010 a las 13:48
Yo a Ángel Sala me gustaría preguntarle si alguna vez ha intentado traer a Miyazaki, Takahata o Suzuki del Studio Ghibli al festival de Sitges. Creo que después de Satoshi Kon hace unos años sería algo realmente especial y creo que hasta cierto punto necesario.
19 Febrero, 2010 a las 21:00
Las pelìculas de Miyazaki son MARAVILLOSAS¡¡¡ emocionan a grandes y chicos… Hayao es un verdadero poeta…. Tampoco podemos olvidar a takahata quien ha demostrado en pelìculas como “la tumba de las luciernagas” que la animaciòn no son meros dibujos para “entretener” a los niños. Sino que pueden transmitir mensajes profundos, que nos llevan a reflexionar acerca de valores bàsicos, de las relaciones humanas… Por eso mi gran admiraciòn a estos dos genios y otros que no son mencionados pero que forman parte del increìble estudio GHIBLI.
15 Marzo, 2010 a las 2:20
¡Qué grande es Ángel Sala, también habló en Cuarto Milenio sobre Death Note.
5 Abril, 2010 a las 19:23
Cuánta sensibilidad por parte de Miyazaki y takahata! Son unos verdaderos genios poetas de la animación! Se han ganado mi corazón y respeto para siempre ;-D